Delirios del bolero.
Hortencia cabalgada fuerte sobre un pene gordo y pequeño, sobre una cama dentro de un motel barato. con carita de asesina observa a su cliente que no ha podido mirarla a los ojos. A ella solo le excita el dinero que ya le han pagado, ese que aguarda dentro de la cartera de la abundancia junto a los condones, el celular, el lubricante, el carnet y un cuchillo. Tan grandota aplasta los muslos blancos con su culo moreno y con tanta destreza para el sube y baja no le da respiro alguno; calcula perfecta la punta de la roca húmeda para que no se saliese de su cavidad, nunca, jamas. Y tan grandota se agarra de los hombros ajenos; sus senos bailan por encima del rostro ya sin nombre. -Quiero matarte. no dejaba de repetir. Y cabalga mas fuerte, sin dar tregua. Sin dar tregua, sin dar tregua. -Voy a matarte. gritaba dentro de su mente. De un impulso agarra la cartera que dejò al alcance de sus largos brazos, empuña el cuchillo y abre con destreza de cirujana el cuello sin papada del suj...